jueves, 29 de agosto de 2013

Super-pan

El otro día, en un ataque de locura, gasté $94 en la verdulería y $130 en la dietética (ambas, golazo para quien está pasando por esta transición alimenticia, quedan a la vuelta de mi casa). Compré de todo. De todo de verdad. El sensual vendedor de la dietética debe haber pensado que estoy loca, porque nadie en su sano juicio compra semejante cantidad de semillas y polvos mágicos.
Volví a mi casa feliz como un niño con juguete nuevo, llena de ideas.

La primera que les quiero comentar es este super-pan que un poco inventé y un poco le robé a esta persona. La razón para este superpan es una sola: mi hermana (de ocho años) está a dieta porque tiene alto el colesterol. Ante esto, me dije "algo tengo que cocinarle a esta pobre criatura". Pero parece que los pediatras y nutricionistas infantiles no entienden mucho de niñez... no la dejan comer galletitas, ni pastelitos, ni muffins (ni siquiera integrales). El único panificado que come es pan de salvado. Me puso tan mal esa información que pensé que si lo único que puede comer es pan integral, le tenía que hacer el pan integral más genial de la vida.
Había comprado mil cosas, pero no levadura, y me sobraba un sobrecito de levadura en polvo de una vez que había usado. No me gusta mucho usar levadura en polvo, simplemente porque reduce el tiempo de amasado, que es lo que más me gusta de hacer pan. Pero era lo que tenía (y no iba a salir de nuevo), así que busqué recetas con levadura en polvo. Terminé haciendo cualquier cosa que no era lo que decía la receta: en vez de harina integral usé harina blanca y salvado de trigo y avena (en partes iguales), y usé bastante menos agua de la que decía la receta (vaya a saber por qué...).
Ahora bien, el tema de la harina integral parece que es delicado. A mí, kamikaze y ansiosa, no me importa nada, pero según los especialistas no se puede meterse directamente en el tema de masas integrales que llevan levado. Hay que irse pasando de a poco de la harina blanca a la integral, porque la integral no leva tanto. Yo le mandé mitad y mitad y recé. Y dejé el pan levando como tres horas. Alguito levó, pero no soy muy pretensiosa, así que lo mandé así.
Después de cansarme de esperar que leve, lo desgasifiqué y le puse todas las semillas que como una loca había adquirido en la dietética: girasol, lino, sésamo integral y chía. Chicos: LA CHÍA ES LO MÁS. Ya sé que ya lo había dicho, pero no me canso. Es lo mejor para bajar el colesterol. Así que le puse muuucha chía, y mucho girasol, porque me gusta mucho.
Puse el pan en un molde para budín, para que quedara como si fuese el lactal (así no se introducía en la vida de mi hermana como un cuerpo extraño), lo pinté con agua y le puse semillitas por arriba para que quedara canchero. Unos 40 minutos al horno a 180º, Háganlo, tostado es lo más, y desayunarlo con un buen dulce de frambuesas creo que debe ser muy parecido a la gloria.


Los demás superhéroes, en próximos posts. Mi mente está constantemente trabajando!

No hay comentarios: